Tema Sello

Como cada año,  el Tema Sello quiere acercarnos alguno de los nuestros valores inspirados en Santo Tomás de Aquino a través de actividades y perspectivas atractivas, entre las que destaca la presentación de un personaje que encarne o haya encarnado en su vida ese valor.

Martin Luther King: tu esfuerzo impulsado por tus sueños

“¿Quieres felicidad?, trabaja por la paz”.

Según es tradición en nuestra casa de estudios, el Tema Sello 2018 está inspirado en nuestros valores institucionales, en concreto, en el esfuerzo y la excelencia, base de nuestro sello.

La excelencia se refiere al logro de un perfeccionamiento personal como fruto del esfuerzo diario y continuo, tanto en el estudio como en el trabajo bien hecho y responsable. Así, la mejor medida de superación personal soy yo mismo con todo lo que puedo dar de mí. Este esfuerzo procede siempre de un motivo que nos mueve, o una meta que alcanzar. Recientemente lo ha señalado así el Papa Francisco a los jóvenes en Chile, mostrándoles que “madurar, la verdadera madurez es llevar adelante los sueños, las ilusiones de ustedes, juntos, confrontándose mutuamente, discutiendo entre ustedes, pero siempre mirando para adelante, no bajando la guardia, no vendiendo esas ilusiones y esas cosas” (Papa Francisco, Discurso a los Jóvenes, Maipú, 17 de enero de 2018). Los sueños más profundamente arraigados impulsan el esfuerzo y marcan el camino hacia la felicidad, y cuanto más elevado sea ese sueño, esa meta, es más arduo el camino, pero más merece la pena.

Este camino hacia la excelencia a través del esfuerzo lo ha vivido el personaje de este año: Martin Luther King, precisamente en su 50° aniversario de muerte (4 de abril de 1968). Este hombre fue capaz de luchar por su sueño, plasmado al decir que

“mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad” (Discurso en Washington D.C., 28 de agosto de 1963).

Su sueño de paz, de igualdad de oportunidades e integración se convirtió en un modo de vida a cuyo servicio puso todas sus cualidades y esfuerzo. La búsqueda de la felicidad trabajando por la paz de su tierra, marcó la historia de su país y del mundo entero, precisamente porque descubrió en cada persona un hermano, un hijo de Dios. Su vida es una invitación a ser “artesanos de unidad”, entre nuestros amigos, nuestra familia, nuestro barrio y el país, como pidió el Papa en Temuco, con el esfuerzo de cada uno impulsado por sus sueños.

Bajo el lema M. Luther King: tu esfuerzo impulsado por tus sueños “¿Quieres felicidad?, trabaja por la paz”te proponemos potenciar el esfuerzo personal y conjunto para lograr la excelencia propia de lo que cada uno somos como personas, sin renunciar a nuestros sueños e ideales. Quizás no recibamos, como él, un premio Nobel por la paz, pero seguro que sí podemos contribuir a la felicidad personal y de cuantos nos rodean, que puede tener más valor que un Premio.

Su vida

Martin Luther King Jr. fue un activista y pastor baptista estadounidense del siglo XX (nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta y falleció el 4 de abril de 1968 en Memphis a los 39 años de edad) conocido principalmente por:

– Luchar pacíficamente contra la segregación y discriminación racial en Estados Unidos.

– Recitar el famoso discurso «I have a dream».

Infancia

Martin Luther King Jr. nació en Atlanta un 15 de enero de 1929. Fue el mediano de tres hermanos fruto del matrimonio de Martin Luther King Sr. y Alberta Williams King. Luther King fue originalmente bautizado como Michael King Jr. (nombre natal de su padre), pero tras un viaje de la familia a AlemaniaMichael King Sr. decidió cambiar su propio nombre y el de su hijo por Martin Luther King, en honor al teólogo agustino Martín Lutero.

Juventud y vida académica

A los 15 años, King Jr. ingresó en la Morehouse College, una universidad destinada a jóvenes afroamericanos de la cual egresaría graduado en sociología tres años más tarde. Estudiante perenne, se mudó al noreste del país (Pensilvania y Boston) para continuar sus estudios de posgrado y especializarse en teología. Se licenció en esta disciplina a los 22 años y consiguió el grado de doctor por la universidad de Boston cuatro años más tarde. Conoció y utilizó la doctrina de Santo Tomás de Aquino en su tesis doctoral en filosofía, “Una comparación entre la concepción de Dios en el pensamiento de Paul Tillich y Henry Nelson Wieman”. Así se aprecia en el siguiente texto:

Tillich y Wieman son unánimes en negar la categoría de la personalidad a Dios. Ellos dicen que referirse a Dios como una persona es limitarlo. Tanto Tillich y Wieman sostienen que Dios es “supra-personal”.  Ahora bien, si esto significa que la Deidad representa un tipo superior de conciencia y voluntad de la que es representada por la personalidad humana, simplemente se dice lo que ya se ha sostenido por casi todos los teístas personalistas.

Como dice Tomás de Aquino: “El término persona se aplica apropiadamente a Dios; no obstante, no de la forma en que se aplica a las criaturas, sino de una manera más excelente (via eminentiae).”

Durante esta época llegaron a sus manos textos e información de una de las personas que más influirían en su forma de ver y vivir la vida: Mahatma Gandhi, especialmente por su defensa y práctica de la lucha no violenta como el único camino acorde a la dignidad de la persona para lograr el reconocimiento de la justicia social. En 1954, a los 25 años de edad, fue nombrado pastor de la Iglesia baptista de Dexter Avenue (Montgomery, Alabama). Muchos de los discursos allí pronunciados encierran su filosofía de vida cristiana impulsora de la lucha inteligente, valiente pero nunca violenta, en pos del bien. Se encuentran recogidos en el libro La fuerza de amar El uso del mal solo genera un mal mayor, la violencia no puede generar más que violencia. Al respecto dijo:

La última debilidad de la violencia es que es una espiral descendente, que engendra lo mismo que busca destruir. En lugar de debilitar el mal, lo multiplica. Utilizando la violencia, podéis matar al mentiroso, pero no podréis matar la mentira, ni restablecer la verdad. Utilizando la violencia, podréis asesinar al rencoroso, pero no podréis matar el odio. De hecho, la violencia hace simplemente crecer el odio. Y esto continúa. Devolver el odio por el odio multiplicado al odio, añadiendo una oscuridad todavía más profunda que una noche sin estrellas. La oscuridad no puede esconder la oscuridad: sola la luz puede hacer esto. El odio no puede esconder el odio: solo el amor puede hacer esto. (Keep Moving From This Mountain, Sermón en el Temple Israel de Hollywood, 25 de febrero de 1965). 

Lucha contra la segregación racial

En el año 1955, a raíz del arresto de Rosa Parks, una mujer negra, tras negarse a ceder su asiento de autobús a un hombre blanco (tal como exigía la ley racial), King decidió iniciar una protesta no violenta en contra de la segregación racial que sufría su ciudad. Aprovechando la resonancia que tenía como pastor, sugirió a la población negra de Montgomery no utilizar el transporte público hasta que ese tipo de manifestaciones racistas se erradicaran por completo. Un año después del comienzo del boicot contra los autobuses, pasando por penurias, ser objeto de violencia, o caminatas de hasta 30 kms para ir al trabajo… se declaró ilegal la segregación racial en los transportes públicos de la ciudad.

King expuso en 1958 su punto de vista sobre la segregación racial y la espiral de desigualdad y de odio que provocaba en su libro Stride toward freedom; the Montgomery story (‘La marcha hacia la libertad; la historia de Montgomery’). Afirma: “Con frecuencia, los hombres se odian unos a otros porque se tienen miedo; tienen miedo porque no se conocen; no se conocen porque no se pueden comunicar; no se pueden comunicar porque están separados”.

El año siguiente, en 1959 escribió el libro The measure of a man (‘La medida de un hombre’), un intento de describir una estructura óptima de sociedad política, social y económica, libro del que se extrajo el ensayo What is man? (¿Qué es un hombre?).

El éxito en Montgomery hizo famoso el nombre de Luther King por el país y cada vez eran más los seguidores y activistas que se unieron a la lucha por la igualdad racial. Durante los primeros meses del 1963 apoyó una fuerte y sostenida campaña en la ciudad de Birmingham, una de las ciudades más segregacionistas de USA. El objetivo era que la sociedad entrara en una crisis que hiciera necesaria la negociación, cosa que se logró tras múltiples marchas no violentas, sentadas, y una potente retransmisión mediática de acciones violentas perpetradas contra los negros (que conmocionó la opinión pública e inclinó la balanza política a su favor). Durante la campaña en mayo fue encarcelado un tiempo y desde la cárcel escribió una famosa carta de la que extractamos lo siguiente:

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre las dos? ¿Cómo se determina si una ley es justa o injusta? Una ley justa es un código humano que se ajusta a la ley moral o ley de Dios. Una ley injusta es un código que no está en armonía con la ley moral. Para decirlo en términos de Santo Tomás de Aquino: Una ley injusta es una ley humana que no está enraizada en la ley eterna o ley natural. Una ley que eleva espiritualmente la personalidad humana es justa. Toda ley que deroga la personalidad humana es injusta. Todos los estatutos de la segregación son injustos porque la segregación distorsiona el alma y daña la personalidad. Le da al segregador un falso sentido de superioridad y al segregado un falso sentido de inferioridad…

I have a dream

En 1963, en pleno auge de su causa, encabezó, junto a otras 250.000 personas, una marcha por Washington en la que abogó, especialmente, por mejorar las condiciones de vida e integración de la población negra del sur del país. En esa protesta pacífica, la mayor que ha vivido la capital estadounidense en toda su historia, recitó su famoso discurso «I have a dream». Fue el histórico 28 de agosto. En su discurso ante la multitud congregada frente al monumento a Abraham Lincoln, enfatizó su convencimiento de que llegaría un día en que desaparecerían todas las barreras sociales y raciales en Estados Unidos. Finalmente, el presidente Johnson firmó la Civil Rights Act ante Martin Luther King, el 2 de julio de 1964.

El 14 de octubre de 1964, con tan solo 35 años, recibió el Premio Nobel de la Paz (es actualmente la persona más joven en recibir esta distinción). En su discurso dijo:

Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán finalmente la palabra. Porque el bien, incluso temporalmente vencido, es más fuerte que el mal triunfante”.

Muerte

Tras recibir el Premio Nobel de la Paz, Luther King continuó su lucha por la igualdad de la raza negra (derecho a voto, etc) hasta que un 4 de abril de 1968 fuera asesinado en un motel de Memphis por James Earl Ray. De esto se cumplen ya 50 años. Se había desplazado allí para apoyar a los basureros negros. La noche anterior pronunció un discurso profético:

No es verdaderamente importante lo que ahora ocurre… Algunos han comenzado a […] hablar de amenazas que se perfilan. ¿Qué es lo que me podría ocurrir por parte de uno de nuestros malvados hermanos blancos? … Como todo el mundo, a mí me gustaría vivir mucho tiempo. La longevidad es importante, pero eso es algo que ahora no me preocupa. Yo solo quiero cumplir la voluntad de Dios. ¡Y él me ha autorizado a subir a la montaña! Y he mirado en torno a mí y he visto la tierra prometida. Puede que yo no vaya allí con vosotros. Pero quiero que sepáis esta noche que nosotros llegaremos como pueblo a la tierra prometida. Y estoy muy feliz esta noche. No tengo ningún temor. No tengo miedo de ningún hombre. ¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor!

Entre 1957 y 1968, King había recorrido más de 9,6 millones de kilómetros, hablado en público más de 2500 veces, arrestado por la policía más de veinte y había sido agredido físicamente al menos en cuatro ocasiones.

Frases

Desde muy joven decidí dar mi vida por algo eterno y absoluto. No por los pequeños dioses que están hoy aquí y mañana se han ido, sino por Dios que es el mismo ayer, hoy y siempre” (Redescubriendo los valores perdidos, 28 de febrero 1954).

Discursos y Sermones

  • “Si protestas con coraje, dignidad y amor cristiano, cuando los libros de historia se escriban en el futuro los historiadores reconocerán que en esos tiempos vivieron grandes personas que dieron un nuevo sentido y dignidad a la civilización” (Discurso en el estado de Alabama, 31 de diciembre 1955).
  • El amor es el poder más duradero del mundo. Esta fuerza creativa, tan bien ejemplificada en la vida de nuestro Cristo, es el instrumento más potente disponible en la búsqueda de la humanidad por la paz y la seguridad”. (Sermón Loving Your Enemies, 1957).
  • Las personas se odian a menudo porque se temen; se temen porque no se conocen, no se conocen porque no se saben comunicar; no se saben comunicar porque se hallan separadas” (Strive Toward Freedom: The Montgomery Story, 1958).
  • “Todo lo que vemos ahora es una sombra de todo lo que veremos” (La medida de un hombre, 1958).
  • “Si mi vida, con las pruebas, tribulaciones y dificultades que he enfrentado para mi pueblo no ha demostrado mi coraje, entonces no hay manera de que pueda convencer más. He vivido en medio de amenazas, intimidación, violencia física e incluso muerte, y sin embargo nunca he huido de la situación. He instado a mi pueblo en todo momento a luchar contra la segregación e incluso a desobedecer las leyes de segregación para excitar y despertar la conciencia de nuestra nación.
  • Voy a seguir haciendo esto, pero lo haré con el espíritu correcto. Nunca permitiré que ningún hombre me arrastre tan bajo que me haga odiarlo; y sobre todo nunca me amargaré.” (15 junio 1959).
  • “Nosotros no hacemos la historia. La historia nos hace a nosotros.” (La fuerza del amor, 1963).
  • “Un disturbio es el lenguaje de los no escuchados.” (Discurso en Birmingham, Alabama, 31 diciembre 1963).
  • Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir.” (Discurso en Detroit, junio, 1963).
  • “Si la vida es el precio que debo pagar para que mis hermanos y hermanas sean libres de una permanente muerte del espíritu, entonces nada puede inspirarme más.” (Tras ser amenazado de muerte, 5 junio 1964).
  • “Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos.” (“Why We Can’t Wait, 1964).
  • “Tenemos que vivir juntos como hermanos o perecer juntos como necios.” (Discurso St. Louis, 22 de marzo 1964).
  • Siempre es el momento apropiado para hacer lo que es correcto.” (Discurso en Oberlin, 1964).
  • Ninguna mentira vive para siempre.” (Finalizando la marcha de Selma a Montgomery, 1965).
  • “Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan.” (Discurso en Selma, 1965).
  • Devolver odio por odio multiplica el odio, añade una oscuridad más profunda a una noche ya desprovista de estrellas. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad: sólo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio: sólo el amor puede hacer eso.” (Where Do We Go From Here?” Chaos or Community? (1967), p. 62).
  • Paz no es sólo una meta distante que buscamos, sino un medio por el cual llegamos a esa meta”. (“A Christmas Sermon on Peace,” The Trumpet of Conscience, 24 de diciembre 1967)
  • “Si un hombre es llamado a ser barrendero, debería barrer las calles incluso como Miguel Ángel pintaba, o como Beethoven componía música o como Shakespeare escribía poesía. Debería barrer las calles tan bien que todos los ejércitos del cielo y la tierra puedan detenerse y decir: aquí vivió un gran barrendero que hizo bien su trabajo” (Discurso en Barratt Junior High School en Philadelphia, 1967).
  • “Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano” (Sermón en Ebenezer Baptist Church, 4 de febrero 1968).
  • “Sólo quiero hacer la voluntad de Dios. Él me permitió subir a la montaña y mirar más allá y he visto la tierra prometida. Yo no puedo ir allí contigo pero quiero que sepas que nuestro pueblo llegará a la tierra prometida.” (Discurso en Memphis, noche antes de su asesinato, 3 abril 1968).

Washington, discurso I have a dream, 1963

  • Tengo un sueño: que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo. Nosotros sostenemos como evidente esta verdad: Todos los hombres son creados iguales” (Discurso, Marcha Washington DC, 28 agosto 1963).
  • “Yo tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán en una nación donde no se les juzgará por el color de la piel sino por sus cualidades” (Discurso, Marcha Washington, 28 agosto 1963).
  • “El caluroso verano del legítimo descontento de los negros no acabará hasta que llegue el otoño de la libertad y de la igualdad” (Discurso, Marcha Washington, 28 agosto 1963).
  • “Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad” (Discurso “Yo tengo un sueño”, Washington, 1963).
  • “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas. Tengo un sueño, que mis cuatro hijos pequeños podrán vivir en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el valor de su carácter” (Discurso en Washington, 28 agosto 1963).

Carta desde la cárcel de Birmingham, 1963

  • ¡Aunque en un principio me decepcionó ser calificado como un extremista, mientras seguía pensando sobre el asunto, gradualmente fui ganando una medida de satisfacción de la etiqueta! ¿No fue Jesús un extremista del amor?: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” ¿No era Amós, un extremista de la justicia?: “Corra el juicio como las aguas y la justicia como arroyo impetuoso” ¿No era Pablo un extremista del Evangelio cristiano?: “Yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”. ¿No fue Martín Lutero, un extremista?: “Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa, que Dios me ayude”. ¿Y John Bunyan?: “Voy a permanecer en la cárcel hasta el fin de mis días antes de hacer una carnicería de mi conciencia”. ¿Y Abraham Lincoln?: “Esta nación no puede sobrevivir como mitad esclava y mitad libre”. ¿Y Thomas Jefferson?: “Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales…” Así que la pregunta no es si vamos a ser extremistas o no, sino, ¿qué clase de extremistas seremos? ¿Seremos extremistas por odio o por amor? ¿Seremos extremistas por la preservación de injusticia o por la extensión de la justicia?»  (Carta desde la cárcel de Birmingham, 1963).
  • “La debilidad fundamental de la violencia es que es una espiral descendente, que engendra lo mismo que busca destruir. En lugar de disminuir el mal, lo multiplica. A través de la violencia puedes matar al mentiroso, pero no se puedes matar la mentira, ni establecer la verdad. A través de la violencia puedes matar al que odia, pero no matas el odio. De hecho, la violencia no hace sino aumentar el odio. Así sucede […] Devolver odio por odio sólo multiplica el odio, añadiendo oscuridad más profunda a una noche ya desprovista de estrellas. La oscuridad no puede echar fuera la oscuridad: sólo la luz puede hacer eso. El odio no puede echar fuera al odio: solo el amor puede hacer eso” (Carta desde la cárcel de Birmingham, 1963).
  • La cuestión no es si nosotros seremos extremistas sino qué tipo de extremistas seremos” (Carta desde la cárcel de Birmingham, 16 abril 1963).
  • “Nuestra generación no se arrepentirá de las obras y de las palabras de las malas personas sino del silencio de la buenas personas” (Carta desde la cárcel de Birmingham, 16 abril 1963).

Discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, 1964

  • “Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra en la realidad. Por eso creo que el bien, temporalmente derrotado, es más fuerte que la maldad triunfante” (Discurso, aceptación del Premio Nobel de la Paz, 10 diciembre 1964).
  • “Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra”. (Discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, 10 de diciembre de 1964).
  • “La no-violencia no es pasividad estéril, sino una poderosa fuerza moral que se hace para la transformación social”. (Discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, 10 de diciembre de 1964).
  • “Sigo creyendo que una día la humanidad se inclinará delante de los altares de Dios y será coronada triunfante sobre la guerra y el derramamiento de sangre, y que el buen redentor no-violento proclamará el gobierno de la tierra. “Y el león y el cordero se yacerán juntos, y cada uno se sentará debajo de su vida y de su higuera, y no habrá quien tenga miedo”. Sigo creyendo que vamos a superarlo” (Discurso de aceptación Premio Nobel Paz, 1964).

Beyond Vietnam

  • “Llega la hora en que el silencio es traición. Ha llegado la hora en que incluso cuando presionados por las demandas de verdad interior, los hombres no asumen la tarea de oponerse la política de su gobierno, sobre todo en tiempos de guerra. Sabía que no podría volver a alzar mi voz de nuevo por los oprimidos en los guettos si no hablaba primero del mayor generador de violencia en el mundo hoy: mi propio gobierno” (“Beyond Vietnam”, Time to Break Silence?, 1967).
  • “Tenemos que hablar con toda la humildad que sea apropiada a nuestra visión limitada, pero tenemos que hablar” (Beyond Vietnam, 1967).

"Amad a vuestros enemigos" - La Fuerza de Amar

  • Diremos a los enemigos más rencorosos: A vuestra capacidad para infligir el sufrimiento, opondremos la nuestra para soportar el sufrimiento. A vuestra fuerza física responderemos con la fuerza de nuestras almas. Haced lo que queráis y continuaremos amándoos. En conciencia, no podemos obedecer vuestras leyes injustas, porque la no-cooperación con el mal es, igual que la cooperación con el bien, una obligación moral. Metednos en la cárcel, y aún os amaremos. Arrojad bombas en nuestras casas, aterrorizad a nuestros hijos, y os amaremos todavía. Enviad en plena noche a nuestras comunidades a vuestros bandoleros para que nos apaleen y nos dejen medio muertos, y aún os amaremos. Pero tened la seguridad de que os llevaremos hasta el límite de nuestra capacidad de sufrir. Un día ganaremos la libertad, pero no será solamente para nosotros. Lanzaremos a vuestros cuerpos y a vuestras conciencias un grito que os superará y nuestra victoria será una doble victoria” (“Amad a vuestros enemigos”, La fuerza de amar,  52-3).
  • “[…] el hombre moderno anda por un camino llamado odio, en un viaje que nos conducirá a la destrucción y a la condenación. Lejos de ser la piadosa exhortación de un soñador utópico, el mandamiento de amar a nuestros enemigos es una necesidad absoluta si queremos sobrevivir. El amor hasta para con los mismos enemigos es la clave para resolver los problemas de nuestro mundo” (“Amad a vuestros enemigos”, La fuerza de amar, 47).
  • “Perdonar no significa ignorar lo hecho o colocar una etiqueta falsa a una mala acción; significa que la mala acción deja de ser un obstáculo para sus relaciones. El perdón es un catalizador que crea el ambiente necesario para una nueva partida y un nuevo «vuelta a empezar». Es liberarse de un peso o cancelar una deuda” (“Amad a vuestros enemigos”, La fuerza de amar, 48).
  • “El grado en que somos capaces de perdonar determina el grado de nuestra capacidad de amor hacia nuestros enemigos. […] debemos reconocer que la mala acción de nuestro prójimo- enemigo, lo que nos ha herido, no le define en forma adecuada… existe algo bueno en el peor de nosotros y algo malo en el mejor” (“Amad a vuestros enemigos”, La fuerza de amar, 49).
  • “El odio multiplica el odio, la violencia multiplica la brutalidad en una espiral descendente de destrucción” (“Amad a vuestros enemigos”, La fuerza de amar,  50).
  • “[…] el odio hiere el alma y deforma la personalidad…. El odio destruye al hombre en sus valores y en su objetividad. Le lleva a considerar lo bello como feo, lo feo como bello, a confundir la verdad con la mentira y la mentira con la verdad. El odio por su misma naturaleza, arruina y destruye; por su misma naturaleza el amor crea y construye” (“Amad a vuestros enemigos”, La fuerza de amar, 51).
  • “El tiempo está lleno de las ruinas de comunidades que se abandonaron al odio y a la violencia. Para la salvación de nuestra nación y para la salvación de la humanidad, debemos seguir otro camino. Esto no quiere decir que hayamos de abandonar nuestros esfuerzos por la justicia. Cada partícula de nuestra energía debe servir para librar a esta nación de la pesadilla de la segregación. Pero mientras dure esta tarea no olvidemos nuestro privilegio ni nuestra obligación de amar. Aun detestando la segregación, amaremos a los segregacionistas. No existe otro camino para crear una comunidad de amor” (“Amad a vuestros enemigos”, La fuerza de amar, 52).

“Fuertes de espíritu, tiernos de corazón” - La fuerza de amar

  • “La violencia crea más problemas sociales de los que resuelve, y por tanto no conduce nunca a una paz permanente. Estoy convencido de que, si sucumbimos a la tentación de utilizar la violencia en nuestra lucha por la libertad, las generaciones venideras son las destinadas a soportar una larga y desolada noche de amargura, y nuestro principal legado será para ellos el inacabable reino del caos” (“Fuertes de espíritu, tiernos de corazón”, La fuerza de amar, 19).
  • “Tengo la convicción de que ésta es la norma que debe guiar nuestras relaciones raciales. Por medio de la resistencia no-violenta podremos oponernos al sistema injusto y al mismo tiempo amar a los que lo han implantado” (“Fuertes de espíritu, tiernos de corazón”, La fuerza de amar, 20).

“Inconformista transformado” - La fuerza de amar

  • “El inconformismo es creador cuando está controlado y dirigido por una vida transformada, y es constructivo cuando abraza una nueva perspectiva mental” (“Inconformista transformado”, La fuerza de amar, 28).
  • “Reconoce que el cambio social no se producirá de repente, pero trabaja como si fuera una posibilidad inminente. En estos momentos históricos es necesario un grupo unido de inconformistas transformados. El amor es el poder más duradero del mundo. […] En estos tiempos de confusión mundial, existe una imperiosa necesidad de hombres y de mujeres que quieran entablar valerosamente la lucha por la verdad” (“Inconformista transformado”, La fuerza de amar, 29).

“Ser buen prójimo” - La fuerza de amar

  • “Las obligaciones de esta índole emanan de la sumisión personal a una ley interior, escrita en el corazón del hombre. Las leyes humanas aseguran la justicia, una ley superior produce el amor. Ningún código ha llegado a persuadir a un padre para que ame a sus hijos, ni a ningún marido para que muestre afecto hacia su mujer. Los tribunales de justicia pueden obligar a proporcionar el pan del cuerpo a la familia, pero no pueden obligar a nadie a dar el pan del amor. Un buen padre obedece a principios que no pueden serle impuestos desde fuera. El buen samaritano representa la conciencia de la humanidad, porque también él obedece lo que no puede serle impuesto. Ninguna ley en el mundo hubiera podido producir esta compasión sin adulteraciones, este amor tan genuino, este altruismo total” (“Ser buen prójimo”, La fuerza de amar, 36).
  • “Estas actitudes oscuras y diabólicas no desaparecerán, a menos que los hombres estén poseídos por la ley invisible e interior que graba en lo hondo de su corazón la convicción de que todos los hombres son hermanos y que el amor es para la humanidad el arma más poderosa de transformación personal y social. La verdadera integración será realizada por verdaderos prójimos sometidos voluntariamente a obligaciones que no pueden ser impuestas” (“Ser buen prójimo”, La fuerza de amar, 37).
  • “[…] yo no puedo ignorar al herido del camino de Jericó, porque es una parte de mí mismo. Su sufrimiento me empequeñece y su salvación me enaltece” (“Ser buen prójimo”, La fuerza de amar, 37).
  • “Si admitimos que la vida vale la pena de ser vivida y que el hombre tiene derecho a sobrevivir, debemos encontrar otra alternativa para la guerra” (“Ser buen prójimo”, La fuerza de amar, 42).
  • “Sólo mediante la unión de la cabeza y el corazón —de la inteligencia y de la bondad— el  hombre puede llegar a la plenitud de su verdadera naturaleza. Esto no significa que haya que ser un filósofo o tener una formación universitaria avanzada para llevar una vida satisfactoria. Conozco a mucha gente de instrucción limitada que tienen una inteligencia y perspicacia admirables. La vocación a la inteligencia es una llamada a la apertura del espíritu, al juicio sano, al amor a la verdad. Es un llamamiento a elevarse por encima del estancamiento, de la estrechez de espíritu, de la parálisis de la credulidad” (“Ser buen prójimo”, La fuerza de amar, 45).

“El amor en acción” - La fuerza de amar

  • “Desde lo alto de la cruz, Jesús ha proclamado solemnemente una ley más alta. Sabía que la vieja filosofía del «ojo por ojo» dejaría ciego a todo el mundo. No intenta vencer el mal con el mal. Vence el mal con el bien. Crucificado por el odio, responde con el amor. ¡Qué magnífica lección! Podrán nacer y desaparecer las generaciones y los hombres continuarán adorando al dios de la venganza e inclinándose ante el altar del desquite, pero siempre oímos un grito lacerante de esta noble lección del Calvario. Solamente la bondad puede extirpar el mal. Solamente el amor puede vencer al odio” (“El amor en acción”, La fuerza de amar, 41).

“Medianoche, alguien llama a la puerta” - La fuerza de amar

  • “Casi siempre, lo que ha hecho mejorar al mundo ha sido una minoría creadora y comprometida” (“Medianoche, alguien llama a la puerta”, La fuerza de amar, 57).
  • “Incluso en los inevitables momentos en los que todo parece perdido, los hombres saben que sin esperanza no pueden vivir realmente, y, en una agonía desesperada, reclaman el pan de la esperanza” (“Medianoche, alguien llama a la puerta”, La fuerza de amar, 58).
  • “La fe en el alba proviene de la fe en la bondad y en la justicia de Dios. Al creerlo, sabemos que las contradicciones de la vida no son últimas ni definitivas. Podemos caminar por la negra noche con la convicción de que todas las cosas trabajan para el bien de los que aman a Dios. Además, la noche más negra puede preceder a la aurora de una gran plenitud. Al principio del boicot a los autobuses de Montgomery, Alabama, montamos un servicio voluntario de automóviles para lleva a la gente a trabajar y recogerla después. Durante once largos meses, nuestro servicio de coches funcionó admirablemente bien. Entonces, el alcalde Gayle dictó una sentencia ordenando al organismo legal de la ciudad que tomara las medidas conducentes a detener la operación del transporte voluntario de coches, y cualquier sistema de transporte derivado del boicot a los autobuses. Se fijó el juicio para el martes 13 de noviembre de 1956. En nuestra reunión general ordinaria de cada semana, celebrada la noche anterior, tuve la precaución de advertir a la gente que el sistema de transportes por medio de turismos seguramente sería prohibido. Sabía que durante casi doce meses lo habían soportado de buen grado; pero ¿podía pedirles que fueran y volvieran a pie de sus trabajos? Y si no, ¿nos veríamos obligados a admitir que la protesta había fallado? Por primera vez, casi me vuelvo atrás antes de aparecer ante ellos. Al llegar la noche reuní el valor suficiente para decirles la verdad. A pesar de todo, intenté terminar con una nota de esperanza. «Todos estos meses nos hemos movido —dije— convencidos de que Dios está con nosotros en esta lucha. Las abundantes experiencias de los días pasados han justificado esta fe de una forma maravillosa. Esta noche tenemos que creer que se abrirá un camino donde aún no hay ninguno». Pero hasta mi llegada la helada brisa del pesimismo que se extendía entre el público. La noche era más oscura que mil medianoches. La luz de la esperanza estaba a punto de morir y la llama de la fe se extinguía. Pocas horas después, ante el juez Carter, la ciudad argüía que nosotros habíamos fundado «una empresa particular» sin haber solicitado el permiso correspondiente. Nuestros abogados replicaron brillantemente que el transporte en automóviles particulares era voluntario, y gratuita la recogida de pasajeros, a cargo de las Iglesias negras. Era obvio, sin embargo, que el juez Carter fallaría a favor de la ciudad. A mediodía, durante un breve descanso, pude comprobar una conmoción desacostumbrada en la sala de visitas. El alcalde Gayle fue llamado a la sala posterior. Varios periodistas entraban y salían agitadamente de esta sala. De pronto se acercó uno de ellos hasta la mesa donde yo me encontraba, en calidad de acusado principal, junto a mis abogados: «Aquí tenéis la resolución que esperabais —dijo—. Leed este boletín». Con angustia y esperanza, leí estas palabras: «El Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el día de hoy ha decretado unánimemente que la segregación en los autobuses de Montgomery, Alabama, es anticonstitucional». El corazón me latía con una alegría imposible de explicar. La hora más tenebrosa de nuestra lucha se convertía en hora de victoria. Alguien gritó desde el fondo de la sala: «¡Dios todopoderoso ha hablado desde Washington!» Sí, vendrá la aurora” (“Medianoche, alguien llama a la puerta”, La fuerza de amar, 62-3).

“El hombre necio” - La fuerza de amar

  • “Cuando nos fijamos en el hombre moderno, tenemos que enfrentar el hecho de que el hombre moderno sufre de un tipo de pobreza del espíritu, que se encuentra en marcado contraste con su abundancia científica y tecnológica. Hemos aprendido a volar por los aires como los pájaros y surcamos los mares como si fuésemos peces, pero no hemos aprendido el simple arte de vivir unidos como hermanos»” (“El hombre necio”, en La fuerza de amar, 70).
  • “Nuestra esperanza de conseguir una vida creadora descansa en nuestra capacidad para restablecer los fines espirituales de nuestras vidas en el carácter personal y la justicia social. Sin este despertar espiritual y moral nos destruiremos a nosotros mismos en el mal uso de nuestros propios instrumentos” (“El hombre necio”, La fuerza de amar, 71).

“La muerte del mal a la orilla del mar” - La fuerza de amar

  • “En un determinado aspecto, la historia del hombre es el relato de la lucha entre el bien y el mal” (“La muerte del mal a la orilla del mar”, La fuerza de amar, 73).
  • “El problema dista mucho de haber sido resuelto y nos esperan gigantescas montañas de oposición, pero por lo menos hemos dejado Egipto, y con determinación paciente pero firme, llegaremos a la Tierra Prometida”  (“La muerte del mal a la orilla del mar”, La fuerza de amar, 78).
  • “«Esto es una imagen de lo que sucede en la vida». Tenemos experiencias de cuando desaparece la luz del día y nos sumerge en una noche tétrica y desolada…, momentos en que nuestras más altas esperanzas se convierten en sombras de desesperación, o cuando somos víctimas de alguna trágica injusticia y terrible explotación. En momentos así, nuestros espíritus están dominados por la melancolía y la desesperanza, y nos parece que en ningún lugar hay luz. Pero de pronto miramos hacia el este y descubrimos que hay otra luz que brilla” (“La muerte del mal a la orilla del mar”, La fuerza de amar, 81).

“Las tres dimensiones de una vida completa” - La fuerza de amar

  • “[…] la vida debería ser fuerte y completa en todos sus aspectos. Toda vida completa tiene las tres dimensiones sugeridas en el texto: longitud, latitud y altura. La longitud de la vida es el impulso interior para alcanzar los fines y ambiciones personales de cada uno, una preocupación interior por el bienestar de los demás. La latitud de la vida es la preocupación exterior por el bienestar de los demás. La altura de la vida es la aspiración ascendente hacia Dios. La vida, en su mejor momento forma un triángulo equilátero. En un ángulo se sitúa la persona individual. En el otro ángulo están las demás personas. En el vértice se encuentra la Persona Infinita, Dios. Sin el desarrollo necesario de cada una de la partes del triángulo, ninguna vida puede considerarse completa” (“Las tres dimensiones de una vida completa”, La fuerza de amar, 84).
  • “Dios ha dado a todas las personas normales la capacidad de llegar a una meta. Cierto es que algunos tienen más talento que otros, pero Dios no ha dejado a nadie sin talento. En nuestro interior existen poderes creativos en potencia, y tenemos el deber de trabajar asiduamente para descubrir estos poderes. Una vez una persona ha descubierto para qué ha nacido, tendría que aplicar todo el poder de que dispone a su realización. Debería intentar hacerlo mejor que nadie. Tendría que hacerlo como si Dios todopoderoso le convocara precisamente a él, por esta razón, y en este momento particular de la historia. Nadie hace una gran aportación a la humanidad sin este amplio sentido de finalidad y esta terca determinación. Nadie aporta nunca una gran contribución a la humanidad sin este poderoso impulso interno (“Las tres dimensiones de una vida completa”, La fuerza de amar, 85).
  • “[…] ningún trabajo es insignificante. Cualquier esfuerzo que eleve a la humanidad tiene dignidad e importancia, y había que emprenderlo con un gran afán de perfección. Si un hombre es barrendero, tendría que barrer las calles como pintaba Miguel Ángel, como componía Beethoven sus partituras, o como escribía Shakespeare. Tendría que barrer tan bien las calles que todos los habitantes del cielo y de la tierra se detuviesen a decir: «Aquí vivió un barrendero que hacía el trabajo perfecto» (“Las tres dimensiones de una vida completa”, La fuerza de amar, 86).
  • “Somos inevitablemente guardianes de nuestros hermanos a causa de la interrelacionada estructura de la realidad. Ninguna nación ni ningún individuo pueden vivir aislados” (“Las tres dimensiones de una vida completa”, La fuerza de amar, 88).
  • “[…] tenemos experiencias espirituales que no pueden ser explicadas en términos materialistas. A pesar de culto al orden natural, sentimos una y otra vez la llamada de algo que nos maravilla de que el orden magnífico del universo sea el resultado de una acción combinada de protones y electrones. A pesar de nuestra desordenada reverencia por las cosas materiales, algo nos recuerda constantemente la realidad de lo invisible. Por la noche, contemplaremos las estrellas que iluminan el cielo como linternas oscilantes de eternidad. Quizás en algún momento creamos que lo vemos todo, pero algo nos recuerda que no vemos la ley de la gravitación que las mantiene allí arriba. Fascinados, contemplamos la belleza arquitectónica de alguna casa de Dios, pero algo nos recuerda pronto que nuestros ojos no pueden ver aquella catedral en su realidad total. No hemos podido ver dentro del espíritu del arquitecto que trazó los planos. Nunca podremos ver el amor y la fe de los individuos cuyos sacrificios hicieron posible la erección del edificio. Mirándonos unos a otros, pronto llegaremos a la conclusión de que nuestra percepción del cuerpo físico es una visión de todo lo que somos. Ahora que estáis mirando hacia el púlpito y observáis como predico este sermón, podéis concluir inmediatamente que veis a Martin Luther King. Pero entonces os dais cuenta de que sólo veis mi cuerpo, que por sí mismo no puede razonar ni pensar. No podréis ver nunca el «yo» que hace que sea yo, como yo no puedo ver el «vosotros» que hace que seáis vosotros. Este algo invisible, que llamamos personalidad, está más allá de nuestra visión física. Platón tenía razón al decir que lo visible es una sombra lanzada por lo invisible” (“Las tres dimensiones de una vida completa”, La fuerza de amar, 90).

“Sueños destrozados” - La fuerza de amar

  • “Tiene razón, evidentemente, en su convicción de que no existe la libertad absoluta y que ésta actúa siempre en el contexto de una estructura predestinada. La experiencia diaria enseña que el hombre es libre para ir hacia el norte, de Atlanta a Washington, o hacia el sur, de Atlanta a Miami, pero no hacia el norte de Miami o hacia el sur de Washington. La libertad se da siempre dentro del marco del destino. Pero la libertad existe. Somos al mismo tiempo libres y predestinados. La libertad es el acto de deliberar, decidir y responder dentro de nuestra naturaleza predestinada” (“Sueños destrozados”, La fuerza de amar, 96).
  • “Debéis enfrentaros honradamente con vuestros sueños frustrados. Cualquier intento de eludir el problema procurando expulsar de vuestra mente el desengaño os llevaría a una represión peligrosa psicológicamente. Colocad vuestro fracaso en un lugar bien visible de vuestra mente y miradlo cara a cara. Y preguntaos: ¿Cómo puedo convertir en beneficio este valor negativo? … La mayoría de las personalidades influyentes del mundo han convertido las espinas en una corona de gloria. Charles Darwin, que padecía una enfermedad física crónica; Robert Louis Stevenson, atacado de tuberculosis, y Hellen Keller, sorda y ciega, no respondieron con acritud ni fatalismo, y por una voluntad dinámica han transformado la circunstancias negativas en bases positivas” (“Sueños destrozados”, La fuerza de amar, 97).
  • “En la vida, a veces, nos alcanzan los vientos a favor de la alegría, el triunfo y las realizaciones, y otras veces son los vientos en contra del fracaso, la aflicción y la tragedia los que nos sacuden furiosamente. ¿Dejaremos que nos derriben los vientos adversos mientras atravesamos el enorme Atlántico de la vida, o se sostendrán los motores internos espirituales a pesar del viento en contra? Nuestra negativa a ser detenidos, la «valentía de ser», la determinación de continuar «a pesar de», revelan la imagen divina que hay en nosotros. El hombre que ha hecho este descubrimiento sabe que no puede dominarle ninguna carga, ni ningún viento en contra podrá ahuyentar su esperanza” (“Sueños destrozados”, La fuerza de amar, 99).
  • “La posibilidad de tratar en forma constructiva los sueños frustrados viene determinada en último término por nuestra fe en Dios. La fe germina, nos imprime la convicción de que más allá de la vida existe otra vida. Por descorazonadoras y catastróficas que sean las  circunstancias presentes, sabemos que no estamos solos, pues Dios habita con nosotros en los calabozos más opresivos y angostos… ¿Sería racional este universo si Dios no reuniera en sí mismo la virtud y la plenitud? ¿No diríamos acaso que es un universo absurdamente incomprensible si la muerte fuera ciega avenida que condujese a la raza humana a la nada?” (“Sueños destrozados”, La fuerza de amar, 100-101).

"Qué es el hombre" - La fuerza de amar

  • “Como individuos y como humanidad, nos damos cuenta de que estamos hechos para algo alto, noble y bueno” (“Qué es el hombre”, La fuerza de amar, 108).

“Nuestro Dios es todopoderoso” - La fuerza de amar

  • “[…] muchos de los males que experimentamos son causados por la estupidez y la ignorancia del hombre, y también por el mal uso de su libertad” (“Nuestro Dios es todopoderoso”, La fuerza de amar, 118).
  • En nuestra marcha, a veces difícil, y a menudo desamparada, por el camino de la libertad, no caminamos solos. Dios marcha junto a nosotros. Ha depositado en la misma estructura de este universo ciertas leyes morales de carácter absoluto. No podemos desafiarlas. Si las desobedecemos, serán ellas las que nos destruirán. Las fuerzas del mal pueden dominar a la verdad temporalmente, pero al final la verdad prevalecerá por encima de su vencedor. (“Nuestro Dios es todopoderoso”, La fuerza de amar, 120).
  • […] desearía me permitieseis explicaros una experiencia personal. Los primeros veinticuatro años de mi vida transcurrieron sin contratiempos. No tuve problemas fundamentales, ni dificultades. Gracias a unos padres previsores y amantes que velaban por mis necesidades, los años de escuela, facultad, los estudios teológicos y el doctorado transcurrieron sin interrupción. Hasta que tomé parte en el boicot de los autobuses en Montgomery no me había enfrentado con las pruebas de la vida. Casi inmediatamente después de emprendida la protesta, empezamos a recibir llamadas telefónicas y cartas amenazadoras. Esporádicas al principio, fueron aumentando de día en día. Al principio no hice caso, pensando que se trataba de la obra de unos cuantos exaltados que desistirían al darse cuenta de que no les hacíamos caso. Pero, a medida que iban transcurriendo las semanas, me di cuenta de que muchas amenazas iban en serio. Me sentí vacilante y mi temor fue en aumento. Después de un día particularmente fatigoso, me fui a acostar muy tarde. Mi mujer ya se había dormido y yo empezaba a hacerlo cuando sonó el teléfono. Una voz irritada dijo: «Escucha, negro, hemos tomado medidas contra ti. Antes de la semana próxima maldecirás el día en que llegaste a Montgomery ». Colgué, pero ya no pude dormir. Parecía como si todos los temores me hubiesen caído encima a la vez. Había alcanzado el punto de saturación. Salté de la cama y empecé a ir y venir por la habitación. Finalmente entré en la cocina para calentar un poco de café. Ya estaba dispuesto a abandonarlo todo. Intenté pensar en la forma de esfumarme de todo aquel tinglado sin parecer un cobarde. En este estado de abatimiento, cuando mi valor ya casi había muerto, determiné presentar mi problema a Dios. Con la cabeza entre las manos, me incliné sobre la mesa de la cocina rezando en voz alta. Las palabras que dije a Dios aquella noche están aún vivas en mi memoria: «Estoy aquí tomando partido por lo que creo es de justicia. Pero ahora tengo miedo. La gente me elige para que los guíe, y si me presento delante suyo falto de fuerza y de valor, también ellos se hundirán. Estoy en el límite de mis fuerzas. No me queda nada. He llegado a un punto en que ya me es totalmente imposible enfrentarme yo solo a todo». En aquel instante experimenté la presencia de la Divinidad como jamás la había experimentado hasta entonces. Parecía como si pudiese sentir la seguridad tranquilizadora de una voz interior que decía: «Toma partido a favor de la justicia, pronúnciate por la verdad. Dios estará siempre a tu lado». Casi al momento sentí que mis temores desaparecían. Desapareció mi incertidumbre. La situación seguía siendo la misma, pero Dios me había dado la tranquilidad interior. Tres noches más tarde pusieron una bomba en casa. Por extraño que parezca, acogí con tranquilidad el aviso de la bomba. Mi experiencia con Dios me había dado nuevo vigor y nuevo empuje. Ahora sabía que Dios nos puede dar los recursos interiores necesarios para enfrentarnos con las tempestades y los problemas de la vida” (“Nuestro Dios es todopoderoso”, La fuerza de amar, 122-3).

“Antídotos del miedo” - La fuerza de amar

  • El temor normal nos empuja a mejorar nuestra condición individual y colectiva; el temor anormal envenena y trastorna constantemente nuestras vidas interiores. El problema no es tanto el de librarnos del temor como el de reducirlo y dominarlo. (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 127).
  • “[…] podemos dominar el temor con una de las virtudes más excelsas que conoce el hombre: el valor. Platón consideraba que el valor es como un elemento del alma que hace de puente entre la razón y el deseo. Aristóteles decía que el valor era la afirmación de la naturaleza esencial del hombre. Tomás de Aquino aseguraba que el valor era la fuerza del espíritu capaz de vencer todo lo que amenazaba la consecución de un bien mayor. Así pues, el valor es la capacidad del espíritu para superar el temor” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 127-8).
  • “Los hombres valientes no pierden nunca las ganas de vivir, aunque su situación sea desesperada; los hombres cobardes, anonadados por la incertidumbre de la existencia, pierden la voluntad de vivir. Debemos construir sin descanso diques de valor para detener la riada del miedo” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 128).
  • “El temor es dominado por el amor […] el odio se basa en el temor, y la única medicina que existe contra el temor-odio es amor” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 129).
  • “Si nuestros hermanos blancos quieren dominar el miedo, depende no sólo de que ellos acepten el amor cristiano, sino también del amor cristiano que los negros sientan por ellos. … Muchos blancos tienen miedo a la venganza. El negro ha de demostrarles que no deben temer nada, porque perdona y está dispuesto a olvidar el pasado. El negro debe convencer al hombre blanco de que busca justicia tanto para él como para el hombre blanco. Un movimiento totalmente consagrado al ejercicio del amor y de la no-violencia y que demuestre potencialidad y disciplina debería convencer a la comunidad blanca de que, si este movimiento llegara al poder, haría uso de él en forma constructiva y no vengativa” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 130).
  • “Demasiada gente intenta afrontar las tensiones de la vida con recursos espirituales inadecuados… Una fe religiosa positiva no ofrece la ilusión de poder eximirnos del dolor y de los sufrimientos, ni nos infunde la idea de que la vida es una sucesión de comodidades y placidez nunca turbadas. Por el contrario, nos proporciona el equilibrio interior necesario para combatir las tensiones, cargas y temores inevitables, y nos asegura que el universo es digno de confianza y que Dios se interesa por nosotros” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 131).
  • “La religión nos proporciona la seguridad de que no estamos solos en este vasto e incierto universo. Por encima y por debajo de las arenas movedizas del tiempo, de las incertidumbres que oscurecen nuestros días y las vicisitudes que nublan nuestras noches, hay un Dios sabio y bondadoso, amoroso. Este universo no es la expresión trágica de un caos sin ninguna significación, sino el despliegue prodigioso de un cosmos ordenado [….] Cualquier hombre que encuentre este apoyo cósmico puede caminar por los caminos de la vida sin sentir la fatiga del pesimismo ni el peso de los temores enfermizos” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 132).
  • “Nadie puede desligarse por completo de un mal hábito con una simple resolución, ni simplemente invocando a Dios para que sea Él quien trabaje; sólo si nos rendimos y nos convertimos en instrumento de Dios nos libraremos del peso acumulado del mal, cuando permitamos que la energía de Dios penetre en nuestras almas. La respuesta a una pregunta inquietante” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar, 142).
  • “Encontramos aquí la solución a una pregunta perturbadora. El mal puede ser eliminado, no por el hombre solo ni por un Dios dictatorial que invada nuestras vidas, sino abriendo la puerta e invitando a Dios a entrar a través de Cristo. «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él y él conmigo» 4. Dios está demasiado bien educado para forzar una puerta; pero, si somos nosotros los que abrimos con una fe total, una confrontación divina y humana transformará nuestras vidas, devastadas por el pecado, en personalidades brillantes” (“Antídotos del miedo”, La fuerza de amar,  142).

“Carta de Pablo a los cristianos americanos” - La fuerza de amar

  • “Tenéis que continuar trabajando apasionada y vigorosamente por vuestros derechos divinos y constitucionales. Sería cobarde e inmoral que aceptaseis pacientemente la injusticia. En buena conciencia, no podéis vender el derecho de nacer a la libertad por un plato de sopas segregadas. […] No sucumbáis nunca a la tentación de la ira. Cuando ejerzáis presión en pro de la justicia, estad seguros de que actuáis con dignidad y disciplina, utilizando como arma principal el amor. No dejéis nunca que nadie os empuje hasta llegar a obligaros a odiar. Evitad siempre la violencia” (“Carta de Pablo a los cristianos americanos”, La fuerza de amar, 147)
  • “[…] el amor es el poder más duradero del mundo. A través de los siglos, los hombres han luchado por descubrir el bien supremo. Ésta ha sido la principal cuestión de la filosofía ética, y fue uno de los mayores problemas de la filosofía griega. Los epicúreos y los estoicos intentaron solucionarlo; Platón y Aristóteles intentaron solucionarlo también. ¿Cuál es el summun bonum de la vida? Creo […] que he encontrado la respuesta. He descubierto que el bien más sublime es el amor. Este principio es el centro del cosmos. Es la gran fuerza unificadora de la vida. Dios es amor. El que ama ha descubierto la clave del significado de la realidad última; el que odia es un candidato inminente a la destrucción” (“Carta de Pablo a los cristianos americanos”, La fuerza de amar, 148).
  • “El método no-violento conmueve los corazones y las almas de los que se consagran a él. Les da un nuevo respeto a sí mismos. Recurre a reservas de fuerza y valor que ni ellos mismos creían poseer. Finalmente, emociona de tal forma la conciencia del adversario, que la reconciliación se convierte en una realidad”(“Carta de Pablo a los cristianos americanos”, La fuerza de amar, 155).
  • “Estoy convencido de que el universo está sometido al control de un propósito de amor, y de que, en la lucha por el derecho, el hombre tiene una compañía cósmica. Detrás de las ásperas apariencias del mundo hay un poder benigno. Decir que este Dios es personal no es convertirlo en un objeto finito junto a los demás objetos, o atribuirle las limitaciones de las personalidad humana; es escoger lo más noble y excelso de nuestra conciencia y afirmar que existe perfectamente en Él” (“Carta de Pablo a los cristianos americanos”, La fuerza de amar, 157).
  • “La última década ha sido verdaderamente apasionante. A pesar de las tensiones e incertidumbres de este periodo, sucede algo verdaderamente significativo. Mueren los viejos sistemas de explotación y opresión; nacen nuevos sistemas de justicia e igualdad. En este sentido real, es una gran época para los que la vivimos. Consiguientemente, no he perdido la esperanza en el futuro” (“Carta de Pablo a los cristianos americanos”, La fuerza de amar, 157).

Concurso

Bajo el lema “¿Quieres felicidad? Trabaja por la paz” del Tema Sello Martin Luther King, te invitamos a participar en el concurso “Cuentos Breves: Memorias de Excelencia y Esfuerzo”.

Concursa en tu sede hasta el 7 de septiembre con una historia original referente al valor del esfuerzo que permite alcanzar la excelencia.

Descarga las bases aquí las bases del concurso: Bases

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Participantes

1. Podrán participar alumnos de todas las carreras de las instituciones Santo Tomás del país.

2. Se podrá concursar con un solo cuento.

3. El cuento enviado debe ser inédito, no se considerarán traducciones de cuentos publicados en otro idioma ni alguna forma de plagio.

4. El cuento debe indicar pseudónimo, nombre completo, correo electrónico, carrera, sede y título.

5. Los cuentos se enviarán por vía digital al director (a) de Formación e Identidad de cada sede.

Premios

Por Sede:

Primer lugar: Gifcard por $50.000

Segundo lugar: Gifcard por $30.000

Mención Honrosa

Nacional:

Primer lugar: gift card de $100.000

Segundo lugar: gift card de $50.000

Tercer lugar: gift card de $ 25.000

Tres menciones honrosas.

Cuentos ganadores

A continuación presentamos a los 4 ganadores a nivel nacional del concurso 2018.

El jurado estuvo compuesto por Mery Pereda, coordinadora nacional de Lenguaje, Erick Fernández, coordinador nacional de Educación, y Esther Gómez, Directora Nacional de Formación e Identidad.

Primer Lugar - Kali

Mi nombre es Kali, actualmente tengo 30 años y vivo en África, me desempeño como doctora en un voluntariado en Sierra Leona. Hoy les hablaré de mi vida.

Nací en Gorbea, Chile, tuve una infancia muy feliz. Fui criada por mi madre Alicia, una mujer cariñosa, hermosa y muy inteligente; y por mi padre Vicente, el “Vicho” como yo le decía. Él era un hombre extraordinario, de una sabiduría, humor y sencillez única. Vivíamos en una casa modesta, de madera, pero muy acogedora, calentita y de muchos colores, donde el olor habitual y favorito era el del pan amasado, amaba esa casa.

Desde los 5 años el Vicho me empezó a mostrar y enseñar cosas de la vida, ­­“actos sencillos que cambiarán el mundo”, me decía. Cuando comenzamos con este “juego” él me advirtió. “Sólo hay una cosa en este mundo que no te enseñaré”, con el pasar de los años les puedo decir que me enseñó todo.

Lo primero que aprendí fue a mirar a los ojos a la gente. “Al mirar a las personas a los ojos Kali, ellos sabrán que toda tu atención está en ellos”. Como en ese tiempo tenía 5 años hice lo que obviamente una niña hubiese hecho ante tan importante información, persona que pasaba frente a mí, yo la miraba fijamente, hice llorar a muchos niños y los adultos siempre me decían ¡Qué ojos más grandes!, claro, porque el Vicho me dijo que mirara a los ojos, pero no me dijo cómo, así que yo abría mis ojos a más no poder, al cabo de un mes tuve que ir al doctor y estuve dos semanas con el ojo izquierdo tapado con un parche, recuerdo que esa vez mi madre retó al Vicho.

Por largos dos años no quise jugar con el Vicho, pero un día caminado por los cerros recolectando leña le dije:

— Vicho ¿Me puedes enseñar otra cosa? Pero algo que no te rete mi mami.

— (Sonríe) Bueno Kali, ya tienes siete años, así que te enseñaré algo más que te servirá en el futuro.

— ¿Qué es el futuro?

— Jajajaja, ya lo sabrás.

“Cada vez que veas a alguien llorar Kali, abrázala, así esa persona sabrá que no está sola”. Ya con siete años había aprendido la lección, así que lo primero que hice fue practicar, y lo hice con perros, fui mordida en mis brazos y piernas, me tuvieron que poner cuatro vacunas contra la rabia y pasé siete días hospitalizada, cuando llegue al hospital no paraba de llorar, estaba con mi mami, ella fue quien que me llevó corriendo al hospital, después de dos horas llegó el Vicho, mi mami sólo lo miró, él se acercó y me abrazó, al cabo de unos minutos deje de llorar. Luego de este episodio mi mami le prohibió al Vicho seguir “jugando” a las enseñanzas, pero eso no sucedería.

El día de mi licenciatura, el Vicho me fue a dejar al colegio, se notaba algo emocionado en el camino, y fue así que me dijo:

— Estás tan grande, ya vas a cumplir 15 años ¿Te acuerdas cuando eras chiquitita y jugábamos a enseñarte cosas?

— Obvio Vicho, siempre terminé en el hospital (ambos reímos). Oye, ¿Por qué no me enseñas algo más? Ahora que ha pasado tiempo, me gustaría saber otra cosa.

— Bueno, prometo que esta vez no terminarás en un hospital.

“Cada vez que te despidas de alguien que no verás en mucho tiempo, dale un beso en la frente, así esa persona sabrá que volverá a verte”. Como era el día de mi licenciatura y debía cambiarme al Liceo, obvio, besé a todos mis compañeros en la frente, tres me dijeron que siempre me habían amado, veinte se limpiaron la frente con cara de asco y cuatro amigas no me hablaron más porque había besado a sus pololos. Fue un fiasco. Ya saben que hizo mi mami.

Ya con 18 años, me tocó la difícil decisión de irme de Gorbea a Santiago, llegaba la época universitaria y tanto el Vicho como mami Alicia, querían que estudiara Medicina en Santiago. Luego de una llorada despedida y antes de subir al bus me quedé mirando con el Vicho, él emocionado se acercó y me susurro en el oído:

— Última enseñanza, da siempre las gracias.

Me subí al bus sintiendo muchas emociones y sensaciones, pero lo que tenía claro es que no le haría caso esta vez al Vicho.

El Vicho falleció cuando yo tenía veinticinco años, lo único que recuerdo de ese día es que llovía mucho y que mi mami me dijo:

— ¿Sabías que tu padre eligió tu nombre?

— No mami, no sabía ¿Y qué significa?

— Kali es el nombre de una Diosa, destructora de las fuerzas del mal, bueno el Vicho y sus locuras. (Sonreí)

Años más tarde…

Un día en el campamento de Sierra Leona, estaba exhausta así que me recosté en una hamaca y comencé a divagar, de repente veo a lo lejos que se acerca un anciano, de unos 70 años, barba larga, semi desnudo, pelo cano y con un palo en su mano como bastón. Se acerca hasta donde estoy y me habla, para mi asombro el anciano hablaba muy bien en español:

—  Hola, ¿Me puedo sentar en esta piedra?

—  Sí, asiento, debe venir muy cansado ¿De dónde viene?

  • De muy lejos, al igual que usted.
  • Habla muy bien español
  • Sí, aprendí de todas las personas que vienen aquí, pero de usted aprendí otra cosa.
  • ¿De mí?
  • Sí, la he observado y usted trata a los niños diferente, cuando les habla o ellos le hablan, usted los mira a los ojos, también la he visto abrazarlos cuando lloran, y besarlos en la frente cuando se despiden, se ha preguntado ¿Por qué hace eso?
  • No, o sea sé que alguna vez mi padre me lo enseñó, me dijo, mira a las personas siempre a los ojos, así entenderán que tienes por un momento toda su atención; abrázalos si están llorando, así sabrán que no están solos y cuando te despidas de alguien, bésalos en las frente, así sabrán que volverás a verlos, pero no lo había vuelto hacer, de hecho cuando niña tuve malas experiencias, traté de hacerlo, pero fue un fiasco… (me detengo y suspiro)
  • ¿Qué le pasa?
  • Me sucede algo extraño, no me había dado cuenta que hacía lo que usted dice.
  • ¿Sabe por qué? Porque no lo hace a la fuerza como cuando era pequeña, hoy lo hace con amor y por eso hoy usted es feliz.

Recién fue ahí que entendí lo que siempre el Vicho me quiso enseñar, si no haces las cosas con amor jamás resultaran, el amor da felicidad. También recordé la advertencia que me hizo a los 5 años “Sólo hay una cosa en este mundo que no te enseñaré”, y me dije: el amor tiene que nacer de nosotros, nadie te lo puede enseñar.

Mientras caía una lágrima por mi mejilla, miré al hombre,  sonreí y le dije algo que nunca había dicho:

  • ¡Gracias!

 

Autor: Enio Rola.

Carrera: Derecho

Sede: Temuco

Segundo Lugar - Bienvenido mi querido Martín

James vivía en un pueblo de Carolina del Norte junto a sus padres y sus hermanos. Su papá trabajaba en el campo y su mamá era empleada en la casa grande: ¡eran muy felices!

Un día, su papá le pidió que lo acompañara a su trabajo en el campo, donde recolectaba la siembra de algodón y comprendió por qué su papá cada día llegaba con sus manos llenas de heridas: los árboles de algodón tenían muchas espinas. James sintió un gran dolor en el corazón al ver el sufrimiento que esto le provocaba a su querido papá y, a pesar del dolor, cada día seguía levantándose antes del amanecer a cosechar algodón. Se sintió agradecido de trabajar junto con su madre en la casa grande y no tener tan terribles heridas en sus manos como su papá.

El tiempo pasó. James era muy querido por la señora de la casa quien siempre fue muy amable con él, tanto así que un día le dijo:

— James, me estoy volviendo vieja y quiero que me leas mis amados libros cuando ya no pueda ver.

Fue así como la amable señora le enseñó a leer a James bajo el más estricto secreto y le advirtió que jamás ningún señor de la casa debía darse cuenta de ese conocimiento, porque, entonces, ambos estarían en peligro. Así, mientras James iba adquiriendo conocimiento, la señora Caroline se daba cuenta de lo inteligente que era, pues ahora también llevaba de forma ejemplar sus cuentas, el manejo del campo de algodón, las semillas más convenientes para sembrar y calcular mejor que nadie las ganancias del año de cosecha; no hacía nada sin antes consultar con James. Al pasar los años, James comprendió la naturaleza de su existencia y el porqué de tantas diferencias entre su familia y la familia de la casa grande donde trabajaba su madre y antes de ella, su abuela y la madre de esta.

Una mañana, antes de salir a la casa grande, se dio cuenta de que el sombrero de su padre aún estaba en el lugar de costumbre y fue a revisar la habitación y se encontró con su papá muerto en su lecho, con sus manos vendadas como dormía cada noche. El dolor y una rabia infinita se apoderaron de su ser. Lloró como nunca porque su papá jamás pudo tener la posibilidad de elegir otra vida sin siquiera saber el valor del dinero merecido por tanto trabajo. A la familia le dieron esa mañana libre y en la tarde todos volvieron de inmediato a sus obligaciones para atender de la mejor forma posible a los señores de la casa grande. Al día siguiente, a James lo llamó el señor Harris quien le informó que ese día sería el último en la casa grande, porque como su padre había fallecido, alguien debía ocupar su lugar.

­— Solo somos esclavos, seres de tercera categoría; valemos para el banco menos que el ganado. ¿De qué sirve que la señora me haya enseñado tanto si ahora el amo quiere que trabaje en el campo hasta el día de mi muerte, sin tener la oportunidad de utilizar mis conocimientos para tener una vida diferente?, pensó.

Así fue como pasaron los años. Su querida señora Caroline también murió y James aceptó su triste destino, hasta que conoció a una hermosa joven que llegó de otro poblado a sembrar algodón. Fue un amor tan puro, tan limpio, tan real y para siempre, como lo prometiesen en la humilde capilla donde el pastor de su iglesia bautista selló su amor en una hermosa tarde de domingo.

James construyó una linda casita para él y su esposa Delia. Participaban activamente los domingos en la iglesia donde enseñaban la palabra de Dios a los jóvenes hermanos que a ella asistían. Delia lo motivó para que compartiera sus conocimientos con los más pequeños y así fue como, en secreto, James enseñó a muchos niños a leer y a escribir. James cobijaba en su alma el humilde sueño de que alguno de esos niños podría generar un cambio para sus hermanos.

Finalmente, Delia después de una larga noche de parto, dio a luz a un hermoso varón, quien le entregó no solo un gran sentimiento de felicidad, sino que también una gran sensación de esperanza de un futuro mejor. Tomó a su hijo recién nacido en sus brazos y con sus ojos inundados por la emoción, le dijo: “Bienvenido mi querido Martin…”

 

Autor: CMAraya

Carrera: Servicio Social

Sede: Copiapó

Tercer Lugar (compartido) - Entonces decidí ser feliz

No recuerdo cuándo fue la última vez que observé la luz del sol, sé que puedo verla a través de mi ventana en algunas ocasiones cuando decido abrir las cortinas, pero hace mucho que no me paro frente a ella… a charlar con ella, como lo hice alguna vez.

Todo comenzó cerrando una puerta, luego cerré una ventana, y después otra y otra. Mi cama se volvió mi refugio frente a la rutina: la mejor manera de descansar que podía existir. El problema fue que todo lo empecé a hacer allí y cuando me di cuenta, la casa se había encogido a sólo el espacio que ocupaba mi cama. Una vez que lograba levantarme debía hacerlo muy lento, pues de mis brazos y piernas habían emergido especies de ramas que quedaban enganchadas en las sábanas y mantas, lo que también resultaba doloroso. Una vez de pie, mi cadera y mis piernas crujían extrañamente. Había perdido movilidad.

Después de mucho tiempo en estas condiciones, alimentándome del frío moho que crecía en la orilla de mi ventana, tuve la oportunidad de observar un pajarillo que comía afuera, en el césped del patio que ya no usaba ni visitaba. Me quedé un rato allí, estudiándolo, y envidiándolo por no tener que preocuparse por generar una correcta vida social, ni una perfecta vida laboral ni enredarse en problemas cotidianos humanos y banales.  Él existe para sí y para los suyos. Envidié sus alas sin recordar que yo tenía mis piernas. Volví a mi cama, y allí me quedé pensando, seis días. No recuerdo todo lo que pasó por mi cabeza en ese tramo de tiempo, pero sí una cosa: acepté mi realidad. La vida del humano “civilizado” es diferente. Se crece para estudiar, y luego para trabajar, para tener y mantener una familia y todo esto para que el ciclo lo repitan tus hijos… ¿Y la felicidad, en qué parte queda? Entonces decidí ser feliz.

Durante un tiempo considerable, me dediqué a excavar un profundo hoyo alrededor de mí, luego levantaba un pie y me quedaba allí. Volvía a poner el pie en ese espacio y levantaba el otro para repetir el proceso. Resolví que toda esa tierra que había quedado fuera del hoyo un día caería sobre mí, porque eso pasa cuando haces una abertura y dejas la tierra sobrante demasiado cerca. Y así lo hizo, pero con mi ayuda. Determiné que era una buena idea que la tierra que dejé de lado me cubriera por completo. Hubo momentos en los que no respiraba. Desesperada y con mi cuerpo aplastado me cuestioné si acaso fue la mejor idea… y allí permanecí.

Después de un tiempo, hasta había olvidado que aún respiraba. Abrí mis ojos, pero no se veía absolutamente nada, tampoco escuchaba sonidos, a tal punto que cuestioné mi propia existencia.

El espacio se volvía cada vez más angosto y caluroso. En un instante sentí comezón en mis brazos y piernas, eran las ramitas que brotaban nuevamente, pero esta vez parecían raíces y noté que trataban de aferrarse a la tierra profunda en la que me encontraba. Comencé a arrancármelas. Lloré y grité del dolor y la angustia, pero no dejé que siguieran apareciendo. Finalmente cesaron de crecer. Tomé conciencia de mi situación y me vi siendo una pequeña semilla en mi jardín.

No tengo noción de cuántos días habré estado allí abajo, mis piernas atrofiadas comenzaron a moverse un poco más y no me gustaba estar allí. Necesitaba crecer como esos pequeños tréboles, como los pastos o como un enorme árbol, no sé… No sé qué clase de semilla era, sólo sé que quería emerger y ser feliz.

Logré al fin que mis manos se unieran a mi causa y me ayudaran a escalar.

Al no poder remover la tierra por lo apretada que estaba, dado que era una labor compleja, en varios momentos me sentí derrotada y con la sensación de que no saldría de allí jamás. Cerré mis ojos, respiré profundamente, saqué porciones de tierra con más calma, lento, y con la intención de no agotarme en exceso y no perder la cabeza ni la esperanza.

Poco a poco, mientras continuaba emprendiendo el viaje hacia la cima, llegaban a mis oídos murmullos, pequeños y casi inaudibles sonidos que en primera instancia no pude reconocer. A medida que subía con mi cuerpo apretado contra la tierra y mis manos ennegrecidas por ésta, surgían cantos de pájaros y voces humanas. Sentía que me estaba acercando. Escuché las hojas de los árboles mecerse, escuché la lluvia que también por su parte dificultó mi subida, pero la extrañaba, y sentirla me hizo recordar cuánto amaba estar en ella y hablarle. Así que, pese al sueño, al dolor emocional, al cansancio físico y mental, seguí abriéndome paso. Sudaba, jadeaba, y mis brazos ya estaban adormecidos, pero no me detuve. Hasta que, en un momento,  mis dedos sintieron el viento y la tierra que me cubría quedó atrás. Emergí por entre medio del abrazo húmedo como una nueva semilla que se abre, que navega gracias a aquel instinto que no siempre se entiende hasta llegar a la calma de la luz del sol. Llené mis pulmones de aire y estaba ansiosa por volver a llenarlos una y otra vez.  Y aún con el dolor de mi cuerpo, sentí la necesidad de correr por mi jardín que era, ahora, infinito.

 

Autor: Tiuque

Carrera: Comunicación Audiovisual Digital

Sede: San Joaquín

Tercer Lugar (compartido) - El día en que logré liberarme de la penumbra

El día en que logré liberarme de la penumbra.

Veo mis manos puedo sentir la resequedad de mi piel, el cansancio carcome mis sentidos y un polvillo negro cubría mi cuerpo, aun así, debía seguir, la oscuridad me rodea como todos los días. No puedo ver la luz del sol ni sentir su calor.

Cada día mi mayor anhelo es poder salir, pero recibo una mísera cantidad de monedas que muchas veces me quitan si no llevo lo suficiente, ellos solo quieren un carril lleno de esas piedras, no entiendo por qué las necesitan tanto, no me parece algo valioso, piedras frías e inertes qué sentido tienen en su vida, acumulan sin cesar, siempre se comparan entre ellos con sus pechos inflados como si fuera un logro espectacular, maltratar personas, dejarlos morir en las profundidades de este infierno, ni siquiera se dan cuenta de quien falta. Hay días de sol y de lluvia, de los que nunca me entero. No me doy cuenta del paso del tiempo, no tengo espejo para observar mis cambios, ver como los años pasan por mí, como la ruta de mi vida deja sus huellas…

Desde que llegué he guardado cada moneda que me han dado esperando cumplir mis sueños, dentro de la oscuridad he visto perecer a mi familia dentro de este lugar, hacer amigos aquí no tiene sentido, pues cada día hace falta alguna cara que conocí, el dictador nos dio una choza fría y húmeda para dormir y una cama de caña, debajo de ella guardo latas de comida que relleno con mis preciadas monedas.

Hay días en que puedo salir más allá de esta penumbra, lo más cerca que me siento de una vida feliz, transporto piedras brillantes a la ciudad, así puedo ver la belleza de sus hogares, sus familias y su ganado. Uno de mis grandes sueños es tener un ganado, en una granja viva, con aire puro, una que pueda admirar sentado desde mi hogar, tener mi propia casa, pero todos esos hermosos sueños se ven truncados con la penosa paga que me dan. Esas monedas suponen ser mi sustento para alimentarme, pero prefiero guardarlas y conseguir comida a alguien más. Pues quiero salir de aquí para disfrutar la vida, no debo rendirme como lo hizo mi familia, mucho los extraño, pero son unos cobardes, se dejaron derrotar por esta mísera vida, yo no le daré ese gusto a la muerte.

Cada vez que logro salir de este lugar paso a admirar el horizonte desde lo alto de una montaña cercana, desde ahí veo un hermoso lugar, puedo imaginarlo, una casa pequeña con sus justas comodidades y una pradera verde, existe pues un espacio perfecto para ello con un cartel que dice: Se Vende si desea información diríjase a mi oficina, en La Minera Smith. Como obra del diablo, mi hermoso sueño le pertenecía al dictador, siempre obstruía mi libertad pisoteaba mis sueños como quien aplasta una cucaracha.

Ya es hora de entregar todo lo recaudado, espero que tanto esfuerzo sirviera de algo, completé las dos toneladas de mineral, me entregaron diez monedas que alcanzan para tres almuerzos, supongo que debo estar agradecido.

Muchas veces me conformo con lo que me dan, no tengo otra opción, este trabajo es a lo que me he dedicado toda mi vida al igual que mi familia, espero poder llegar más lejos que ellos y no tener su triste final.

Por fin era hora de descansar, puse mis monedas en una de las latas. Me recosté en mi cama, pero sentía como una corriente de aire frío recorría mi cuerpo, la puerta no podía cerrarse, no tiene seguro y es de cajas de tomate. Muchas veces intenté hablar con mi jefe sobre la deplorable condición de nuestras casas, pero siempre me trataba de malagradecido, estaba cansado de la misma respuesta, en medio del descanso me levanté a buscarlo, se encontraba merodeando la entrada de la mina, me acerqué a tratar de convencerlo él solo se dignó a entregarme una enorme piedra para que trabara la puerta, jamás había sentido tanta rabia, tantas ganas de romper su cabeza con esa piedra, regresé a mi casa a recoger todas mis cosas, las puse en una carretilla, incluso llevaré esa maldita piedra, fui a buscar a ese tacaño, mirándolo a los ojos le dije:

-Me voy, pero no por mucho tiempo, pues volveré a enseñarle cómo se le debe tratar a un trabajador y será con esta misma piedra que lo sacaré de este lugar.

Ignoré su risa y emprendí mi camino, la verdad no sé dónde ir, sé que estaré mejor por mi cuenta, cuando pasaba por un accidentado camino tropecé y cayó de la carretilla la enorme piedra se partió en mil pedazos, pero no se pulverizó  por completo, de su interior salió una roca del tamaño de mi cabeza, una brillante y transparente roca, nunca había visto una en todos los años que llevo entre piedras, me di cuenta de lo llamativa que era, así que la recogí y tapé con mi ropa entonces seguí mi camino sin rumbo.

No podía dejar de pensar en la roca, en ese momento recordé el lugar donde me mandaban a vender mineral, ellos eran expertos en reconocer las piedras, parecía buena idea acercarme a preguntarles, fui y el dueño del lugar se encontraba con su hermosa hija Amelia, le pregunté a su padre sobre la roca, se quedó con la boca abierta mirándola, y dijo:

-Es una roca de poco valor, no es más que una simple piedra sin color, yo puedo deshacerme de ella es muy pesada para que sigas llevándola más aún si es inservible.

Cuando estaba entregándosela, su hija me detuvo y dijo:

-No te dejes engañar por mi padre, es un buen hombre, pero cuando se le presenta una oportunidad como esta puede ser un desgraciado. Esa enorme roca es un diamante, debo confesarte que jamás había visto uno de ese tamaño, es muy grande y obviamente muy valioso, no podemos comprártelo, pues su valor va más allá de lo que tenemos, pero sé dónde podrías cambiarlo por dinero si es lo que quieres.

Su padre lleno de rabia la echó de su local, mientras ella hacia oídos sordos a sus insultos me explicaba dónde podría cambiar mi enorme roca:

-Es el lugar donde crean el dinero, nunca se acaba y podrán comprar tu roca, el Banco Central de la cuidad.

Ella me acompañó y no se separó de mi lado, además de advertirme que no dejara de ver esa roca por ningún motivo, cualquiera era capaz de matarme por ella. Llegamos a el Banco con mi carretilla lo que llamó la atención de los cajeros, pero Amelia se encargó de explicarles qué llevaba, pues antes de entrar al banco me dijo al oído:

-Será mejor que yo les pida el dinero, no es por ser prejuiciosa, pero ellos lo son y seguramente te entregarán menos dinero que el que cuesta tu preciada roca.

Empoderada exigió el dinero lo más rápido posible, demostraba experiencia, el cajero vio la enorme roca anonadado, de inmediato se cerró el banco y todos los guardias corrían, el cajero comenzó a coordinar a todos:

– ¡Tenemos una transacción de alto calibre! -gritó-.

Aseguró que nunca habían entregado tanto dinero ni siquiera el dueño de la mina tiene tanto dinero, aseguraban. No podía creerlo era imposible que fuera más rico que el dictador él parecía tan poderoso, algo inalcanzable. Amelia me entregó un papel y me explicó que tenía una libreta de ahorros a mi nombre, vi la cantidad de ceros de ese papel, no eran diez ni cien tampoco mil, era un número que no sabía leer, pude contar sus ceros y eran catorce ceros, jamás había visto algo así.

No dudé en pedirle consejo a Amelia sobre qué podría hacer para ayudar a los pobre mineros, mis compañeros, ella me dijo sin dudarlo que debía comprarle la Mina a Smith, tenía lo suficiente para hacerlo además me aseguró que él estaba ahogado en deudas con personas peligrosas por lo que aceptaría cualquier oferta para salvar su pellejo.

Fui a su oficina vestido de frac, ni siquiera me reconoció, entonces le ofrecí cien millones de pesos por su mina, lo cual le pareció una maravilla, pero con una condición:

-Este dinero no se lo entregaré en sus manos, pues será entregado a quien usted le deba dinero. Si no lo acepta me encargaré que la gente a la que le debe se entere de la cantidad de dinero que recibirá.

El Dictador furioso aceptó, me acerqué a la silla del jefe sin antes decirle:

-Yo se lo advertí con esa misma piedra lo revocaría de su puesto.

No entendió a lo que me refería, pero me invadió el placer al decírselo, en ese momento le pedí que saliera y en la soledad de la oficina comencé a pensar en mi sueño, quizás comprarme un terreno para una granja no era un sueño que me satisficiera realmente, yo quería ayudar a quiénes han sufrido tanto como yo, así fue como les regalé hermosas casas en las cercanías de la ciudad, les di un justo sueldo para mantenerse de forma cómoda, le puse un ascensor a la mina para que pudieran salir todos los días, les entregué todo lo que me hizo falta.

 

Autor: Katerina

Carrera: Enfermería

Sede: La Serena