
31 / 01 / 2012
La televisión y las imágenes
"Los comunicadores deben ser respetuosos y éticos en los mensajes que se comparten con los absorbentes espectadores", señaló Ignacio Soto. Ignacio Soto Araya, jefe de Escuela de Comunicación Audiovisual Digital del Instituto Profesional Santo Tomás sede Concepción, opina sobre la influencia de la televisión y la gran responsabilidad ética de quienes hacen y seleccionan las imágenes.
Es imposible desconocer la potencia de la televisión, nuestro tradicional medio audiovisual, como generador de estilos, actitudes y formas de pensar. La explicación tiene un marco sociológico, psicológico y semiológico importante, estudiado por muchas áreas, que establece que la lectura de las imágenes genera cambios actitudinales en quienes se enfrentan a este electrónico aparato, una herramienta capaz de conducir a pueblos enteros.
Bien sabe esto la publicidad, que invierte enormes cifras de dinero en sus respectivos target. Chilevisión, por ejemplo, valoriza en 100 millones de pesos mensuales, su espacio deportivo de la Edición Central de Noticias, a cambio de cinco segundos de presentación más un spot de 30 segundos.
La influencia de los mensajes televisivos en la percepción que tienen las audiencias de temas importantes, es un hecho ya probado, como cuando en Estados Unidos, Nixon perdió frente a Kennedy por una cámara que mostró más de lo que debía en un debate; o cuando Hitler se instaló, junto a todo su pueblo, como una raza perfecta e indestructible realzando su figura, con la utilización de recursos narrativos como los contrapicados.
Los audiovisuales deben ser capaces de encausar este potencial medio y velar por el respeto de los derechos de quienes necesitan ser informados así como también de quienes están tras las imágenes y la noticia. Quien graba imágenes puede mostrar como quiera la realidad y esta capacidad, sumada al infinito alcance que brindan hoy las redes sociales y el internet, pueden convertirse en un mecanismo potente que levante o deje caer a alguien en sólo un par de segundos.
Hoy, reducidas cámaras están presentes en cada momento de la vida, como un gran reality social, con posiciones de cámaras en las calles, buses, tiendas, ascensores y otros. Esta invasión de imágenes apasiona a los profesionales y técnicos que están tras las cámaras. Quienes han recibido formación para ello, deben ser respetuosos y éticos en los mensajes que se comparten con los absorbentes espectadores, pues las imágenes y la televisión, son sin duda un arma potente, que también tiene doble filo.